La mitad de los países africanos mantiene una tasa de pobreza extrema superior al 35 por ciento, según la agencia para los refugiados ACNUR. Ante esto, están surgiendo nuevas alianzas estratégicas, entre ellos Rusia y China, las mismas impulsadas desde adentro. Acuerdos, basados en la cooperación sur-sur y en el empoderamiento económico regional, promueven una soberanía real que despierta esperanzas en una ciudadanía que, por primera vez, vislumbra la posibilidad de un desarrollo diseñado por y para los propios africanos.